Visitar los canales de Milán

En Milán hay muchos rincones preciosos que ningún turista debe perderse; y, entre todos ellos seguramente no podemos dejar de mencionar el barrio donde los canales y el agua son fundamentales protagonistas: Navigli.

Los canales navegables de Milán

Introdución, el barrio Navigli

En un intento por convertir la ciudad de Milán en una urbe accesible desde el mar se puso en marcha un proyecto de canalización que tenía como fundamental objetivo llevar el agua hasta el mismo centro de la metrópoli. En el año 1179 se construyó una red de canales artificiales; sin embargo este proyecto duró poco tiempo.

Se trataba de una ruta por la que se transportaba tanto la mercancía como los pasajeros venidos de otros puntos de Europa. Es importante mencionar que gracias a ellos fue posible el traslado de los mármoles necesarios para la construcción del Duomo, la Catedral del centro de Milán. Posteriormente también fueron una vía por la que se trasladaban los rollos de papel que serían utilizados en el periódicos más conocidos del país, el Corriere della Sera.

Visitar los canales de Milán

Si bien en la actualidad estos canales solamente tienen una utilidad pictórica, en su momento fueron fundamentales ejes de la industrialización del país. Además es menester aclarar que trabajaron en este proyecto los mejores ingenieros de su momento y, la prueba de esto es que, incluso mirándolo desde nuestros días, puede descubrirse que se trató de un sistema innovador de presas, cuyo inventor no fue otro que Leonardo da Vinci.

Leonardo da Vinci y la mejora en los Canales

La construcción de estos canales tomó 35 años y consistió en una excavación a lo largo de 90 kilómetros, navegables malamente gracias a la existencia de 25 valles. Durante años se los usó con numerosos problemas derivados de la mala construcción de los canales.

Hasta que apareció en el siglo XV uno de los mayores genios que ha dado la historia, da Vinci, quien propuso la mejora de las presas que convirtió esos canales, poco navegables, en verdaderas rutas de acceso al centro de Milán e incluso conectó este centro con el lago de Como.

En el Museo de los Navigli pueden apreciarse los bocetos y diseños realizados por da Vinci con este fin; te recomendamos que no te pierdas este lugar lleno de historia, donde se huele la aventura y el afán de progreso que caracterizó siempre al pueblo italiano.

Durante tres o cuatro siglos, los canales fueron fundamentales para la comunicación de Milán con el mundo, sin embargo a partir del siglo XIX, este tipo de viajes fueron reemplazados por trenes y tranvías que eran más rápidos y los canales perdieron relevancia para la vida de la ciudad. Para mejorar la estructura de la ciudad todas las ramificaciones de estos canales fueron tapados, esto fue en el año 1929.


Naviglio Grande y Naviglio Pavese

El barrio de los Navigli representa lo que queda de un tiempo perdido: un lugar donde los protagonistas son los dos canales principales que conectaron la ciudad con el mundo en un momento clave de expansión. Dichos canales se conocen como Naviglio Grande y Naviglio Pavese. Visitar este lugar es hacer un viaje en el tiempo para recordar una parte de la historia que fue fundamental para que Milán sea lo que él es.

Si visitas Milán no puedes perderte este barrio. Pasear entre sus canales, viendo las terrazas italianas a ambos lados, con sus colores y su música, es algo impresionante. Está lleno de barcos-restaurantes donde podrás disfrutar de lo mejor de la gastronomía de esta tierra. Te recomendamos que al finalizar tu cena no pierdas la ocasión para saborear un rico chupito de Limoncello, Amaretto o Sambuca.


¿Qué visitar en el barrio de Navigli?

Canales de Milán

En el Naviglio Grande hay tres cosas que no deberías perderte: sus preciosos restaurantes, la Iglesia de San Cristóforo y el Callejón de las lavanderas. Verás que todo se conserva en un estado admirable y conocer otra parte de la historia de esta ciudad. En este callejoncito se reunían las mujeres de la clase más humilde para lavar su ropa.

El Naviglio Pavese es más pequeño pero también tiene cosas interesantes para ver; sobre todo hay una gran cantidad de casas de comida y restaurantes que te dejarán embriagado.

Todo este barrio ha tenido un gran auge turístico en los últimos años, convirtiéndose en un punto de encuentro imprescindible para los fines de semana. Es allí donde se concentra lo mejor de la vida nocturna de Milán.

Los Navigli de Milán

En verano, sobre todo, las calles se atiborran de jóvenes disfrutando y bebiendo en la calle y terrazas y se crea un ambiente precioso para aquellos a los que les gusta disfrutar de la noche de una forma diferente. Dependiendo de tu edad te convendrá más una u otra zona; en el Naviglio Grande hay más polivalencia mientras que en el Pavese suelen reunirse los muchachos más jóvenes y suele haber ambiente de locura adolescente.

Por otro lado, por si te interesa, el último domingo de cada mes se celebra en el Naviglio Grande un mercado de antigüedades. ¡Es un evento impresionante! En él podrás ver toda suerte de objetos curiosos a muy buen precio.

Un poco más lejos de los canales se encuentra el arco de Ticino y la Basílica di Sant´Eustorgio: otros dos elementos históricos que muchas veces pasan desapercibidos incluso para los mismos habitantes de Milán. ¡No te los pierdas!


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